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¡Ay, un ratón en mi casa! ¿Qué hago?

En invierno, la presencia de roedores en las casas se acentúa porque buscan protegerse del frío, hay formas de enfrentarlos

Tal vez oyes como algo que cruje en el plato de la comida de tu perro, o ves excrementos en el armario que hay debajo del fregadero… o te encuentras cara a cara con el roedor.

Aparte del momento de asco o miedo, un ratón en el hogar es un riesgo para la salud, advierte Stuart Nichol, de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Las ratas y ratones pueden diseminar más de 35 enfermedades diferentes, algunas mortales.

También pueden causar destrozos a la estructura de tu casa, como roer la cubierta de los cables eléctricos y el material aislante de la vivienda.

“Instamos firmemente a la gente que en la temporada de frío se cerciore de que su hogar está a prueba de roedores y trate de impedir que entren”, dice Nichel, jefe del Departamento de Patógenos Virales de los CDC.

Al bajar las temperaturas, los ratones “buscan un poco de calorcito” y una forma de entrar en tu casa, según Missy Henriksen, portavoz de la Asociación Nacional para el Control de Plagas.

Todo lo que necesitan es un agujerito, tan pequeño como una moneda, para penetrar. Así que el primer paso para proteger tu casa es inspeccionarla para detectar posibles puntos de ingreso, dice Henriksen.

¿Están desajustadas las pantallas de la chimenea, de los ventiladores de la secadora o del ático? ¿Ha erosionado el clima los remates o molduras de puertas y ventanas? ¿Se ha desprendido la masilla alrededor de las mangueras del aire acondicionado o por donde entran los cables de la electricidad o de la televisión a la casa? ¿Hay arbustos alrededor de la casa o hiedra alrededor de los cimientos o paredes externas que permitan a los roedores esconderse o trepar?

Actuar a tiempo

“El medio más eficaz para controlar plagas es solucionar la situación antes de que se convierta en un problema”, aconseja Henriksen.

Shane Flanagan, técnico de control de plagas en Virginia, suele comenzar con una inspección visual de la propiedad para tratar de detectar por donde pueden entrar los roedores y en qué parte pueden hacer un nido. Flanagan busca en la cocina y en zonas mal acabadas en el sótano o el ático.

“El material de aislamiento es un nido perfecto para un ratón y otros roedores”, afirma.

Después hay que colocar las trampas. El lugar donde las colocas es importante, pues los ratones suelen desplazarse por las orillas de las paredes, según el experto. “Si las pones en áreas por donde ellos pasen, vas a atraparlos”, agrega.

Hay muchos tipos de trampas que uno puede colocar sin la ayuda de un experto. Están las “ratoneras de resortes antiguas”, como Flanagan les llama. La mantequilla de maní puede ser un cebo irresistible. Para las personas aprensivas, hay trampas de resorte dentro de cajas plásticas. En ellas, no ves el animal cuando es atrapado. También puedes comprar trampas electrónicas o con pegamento.

Después de sacar a un ratón muerto de la ratonera, Flanagan establece puntos de cebo dentro y fuera de la casa para impedir invasiones futuras. Asimismo, sella las áreas por donde cree que los ratones pueden estar penetrando en la vivienda. Eso puede incluir una malla de cobre en la tubería de la fregadora de platos, que es un sitio por donde los roedores suelen entrar con frecuencia en las casas.

Asimismo, recomienda eliminar arbustos o hiedra próximos a los cimientos de la casa, dejando un espacio libre de al menos 15 pies alrededor de toda la estructura.

Los CDC también recomiendan quitar la comida y el agua para animales durante la noche, y usar recipientes de metal o plástico grueso para almacenar los granos y los alimentos de las mascotas.

“El control de las plagas se basa en la ciencia, no en la magia”, indica Flanagan. “Elimina las condiciones favorables, disminuye la población y mantén la situación así”.